Por historia y tradición la Copa Davis se apoya en 4 países: Francia, Estados Unidos Australia y Gran Bretaña. Quizás por el surgimiento de nuevas potencias (Argentina, España o Rusia) y por no haberse adaptado a los nuevos tiempos del tenis, este cuarteto perdió terreno en la consideración general. El equipo francés y el estadounidense, con altas y bajas, son los que todavía tienen cierto protagonismo. Mientras que los australianos desde el Grupo Oceanía/Asía están tratando de reconstruir su leyenda y los británicos se hallan al borde del colapso porque están a un paso de tocar fondo.
En Vilnius, Lituania, este fin de semana estalló la bomba y los inventores del tenis entraron en crisis. Cayeron por 3-2 ante el conjunto local, plagado de adolescentes sin antecedentes en el circuito ATP, en un resultado que fue calificado por varios medios ingleses como “humillante”. Ahora los espera Turquía, que viene de perder con Irlanda, en un repechaje para tratar de no descender al Grupo Europa/África III, el último escalafón de la Copa Davis.
Roger Draper, uno de los máximos directivos de la Lawn Tennis Association (LTA), tildó a la derrota de “inaceptable” y consideró que hay que tomar medidas “urgentes y decisivas”. Esto parecía ser una manera elegante de decir que el capitán John Lloyd, eje de todas las críticas, esta por ser despedido de su cargo. El candidato a ocupar el lugar sería Greg Rusedski, según reproduce el matutino The Times.
Es verdad que en esta oportunidad Andy Murray, la única joya del tenis británico, decidió no defender la Union Jack, pero su presencia tampoco parece ser la solución a todos los males. El número 4 del mundo a fines del año pasado estuvo en Liverpool ante Polonia, poniendo en riesgo su físico porque arrastraba una lesión, e igualmente no pudo evitar la derrota de su equipo. También faltaron Jaime Murray, el doblista hermano de Andy que durante semana estuvo en Francia jugando con su compatriota Jonathan Marray un Challenger, y Alex Bogdanovic.
Ante tantas renuncias Lloyd se vio obligado a hacer una convocatoria de emergencia que estuvo integrada por James Ward (249°), Daniel Evans (252°), quien perdió el quinto punto contra Lituania, Colin Fleming (605°) y Ken Skupski (53° en dobles y sin ránking de singles). No se achaca la quinta serie perdida al hilo a los que no estuvieron, sino que se apunta sobre todo al capitán y a las estructuras internas de la LTA.
Llama poderosamente la atención que un país que cuenta con un caudal monetario muy superior al de, por ejemplo, Argentina, que tiene un centro nacional de alto entrenamiento con todas las comodidades en Roehampton y, sobre todo, tiene a Wimbledon, no pueda producir más jugadores. Para tener una idea después de Murray para encontrar al número 2 de Gran Bretaña hay que bajar hasta el puesto 155, en donde figura Bogdanovic.
Seguramente se vendrán tiempos de cambio profundos en el tenis de la Gran Bretaña, que desde hace varias décadas se encuentra sumido en una telaraña de la cual parece no poder salir y tiene que observar como otros disfrutan y festejan con lo que ellos inventaron y desparramaron por el mundo.
Luciano E. Giliberti
Foto: El equipo de Copa Davis británico antes del match con Lituania. (Getty Images)
Fuentes: The Times/ATP/Sitio oficial del torneo
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